VIAJAR A BUENOS AIRES POR TRABAJO: MI MEJOR PLACER

Es muy habitual que por razones de la empresa tenga que estar viajando constantemente hacia Buenos Aires, nuestra empresa tiene en esa ciudad muy buenos clientes, por lo cual, me he convertido en una viajera frecuente hacia ese destino y la verdad es que lo disfruto al máximo, sobre todo porque en ese lugar hay objetos muy interesantes, los cuales puedo comprar a precios muy módicos.

Luego de entrevistarme con los clientes, tengo la noche libre para ver una serie de espectáculos nocturnos, tal es el caso de un espectáculo de Tango que me gusta visitar a menudo. No hay nada más hermoso que ver a dos bailarines de tango hacer todas esas estilizadas piruetas al compás del sonido del bandoneón. En otras ocasiones, tengo un elegante restaurante en el centro, al cual acudo constantemente, ese lugar siempre está lleno de turistas, tanto del interior del país como del extranjero y se puede entablar charlas amenas con esas personas.

Recuerdo una vez que me encontré con dos señoras que eran amigas, que venían de la provincia de Córdoba a pasar unos días en la capital de la provincia de buenos aires, entablamos una conversación muy amena, pues por ese tiempo yo era fanática de la música regional de Córdoba, llamada Cuarteto Cordobés y sobre todo de un cantante de ese género musical, llamado Rodrigo Bueno.

El cuarteto es un género musical muy inusual, es por ello que me llamaba mucho la atención, si bien era una música muy movida, digamos entre una salsa y una cumbia, me pude percatar que todas las canciones empezaban con un estribillo largo y en una tonada que se acercaba más a la balada, en eso radicaba la peculiaridad del género.

Pues bien, con esas dos señoras conversé mucho acerca de música y fue por esas bonitas charlas que realicé en ese restaurante, que lo elegí como mi preferido, excepto en los días de lluvia donde no había más remedio que cambiarse de sitio y permanecer hasta que acabe la lluvia, dentro del lugar.

Otras veces, simplemente pasaba unas cuentas horas metida en algún centro comercial, es decir, entraba a uno de ellos a eso de las 5 de la tarde y salía casi inconsciente a las 11 de la noche, ya casi sin sentido de la orientación y alzando la mano a cualquier carro que pasara con la esperanza de que fuera un taxi.

Al regresar a mi patria, sentía un poco de nostalgia por los días pasados en ese lugar, es más, un día, me tocó llegar en las primeras horas de la madrugada a mi país, así que tuve tiempo suficiente como para poder dormir toda la madrugada (hasta las 11 a.m. más o menos) , y así lo hice, lo malo fue que al abrir los ojos aún en la cama, di un salto y pensé en ese momento ¿dónde estoy?, mire a mi alrededor y me había dado cuenta que había vuelto otra vez a mi realidad: mi hogar, dulce hogar.

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