VANESSA CONOCE ACERCA DE ESTAMBUL GRACIAS A SU NOVIO POR INTERNET

No sé si alguna vez han sido invitados a diversas páginas o portales en donde se puede conocer gente, algunas veces es sin motivo alguno, pero otras veces tienen un motivo unificador, en este caso era el de los viajes. Y mi “amiga” por ese entonces, llamada Vanessa, se había animado a inscribirse en una de esas páginas de viaje. Había realizado un viaje a México creo, entonces era una persona que calificaba para inscribirse en ese dominio, claro está que también se podía inscribir cualquiera, es decir así no haya viajado ni a la vuelta de su casa.

La cuestión es que no sé si por la calentura de un tipo o porque en verdad él creía en las relaciones por Internet, él le propuso ser su novio o cibernovio. La cuestión es que este tipo era de Turquía y se llamaba Fahri (lindo nombre), y el dato curioso, era que este tipo tenía conocimientos de inglés pero además era guía turístico, o sea algo de inglés sabía. Mi “amiga” también sabía un poco de inglés (ella jura y perjura que lo aprendió de las canciones, pero creo que no se acuerda que me dijo que había estudiado inglés en un instituto), la cosa es que yo tenía que hacer las veces de traductora entre los dos tórtolos o desesperados, depende del punto de vista de donde lo veas, cosa que me sacaba de quicio.

En fin, lo bueno de toda esta situación fue que ella prendió mucho acerca de la cultura Turca y sobre lo que Estambul significaba, siendo un umbral entre lo tradicional y lo moderno, en sí, con las fotografías que le mandaba el turco se podía ver que no se vestían como se ve en la tele, o sea totalmente tapados, ni nada por el estilo, la vida que ellos llevaban era muy normal y cotidiana y digamos que más cercana a lo occidental que a lo oriental.

Como verán, y siendo noviecitos, mi “amiga” Vanessa y Fahri habían acordado verse en el verano, es decir en el mes de enero, ambos habían preparado todo para su encuentro y ya habían ultimado detalles acerca. Yo también tendría que ir a esta ciudad, a acompañar a mi “amiga” en caso que se pierda, sea secuestrada o algo, la idea me parecía tonta sin embargo le seguía el hilo de sus pensamientos que dicho sea de paso cambian dos días por medio.

En todo caso, aunque desde un principio el noviecito había ofrecido los pasajes y demás, con el paso del tiempo se iba volviendo cada vez más pobre y necesitado, obviamente en mi condición de amiga no podía decir nada al respecto, estaban tan enamorados por un cable de red, que me mantenía al margen, aceptando y asintiendo lo que me contarán, es la forma más fácil también esta. El hecho es que llegó el verano y el tan planeadísimo viaje nunca se realizó (en realidad creo que Dios escuchó mis suplicas para no tener que ir), lo bueno fue que mi “amiga”, lo decidió ella sola (como dije en un principio, cambiaba de opinión cada dos días de por medio). Sin embargo, en futuros blogs, les contaré más acerca de esta historia.

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