Turismo como premio de vida
En el terreno del Marketing y las Relaciones Públicas, cuando se tiene a un grupo de personas que no está siendo atendido por los productos existentes o lo está siendo de forma deficiente, se habla de un ‘nicho de mercado’. Es decir, un lugar propicio para centrar toda nuestra atención y lograr su fidelidad. Es satisfacer las necesidades de quienes demandan servicios diferentes y no han sido tomados en cuenta por los demás empresarios. Son, muchas veces, colectividades minoritarias que requieren de alguien quien mime sus sueños. Como quienes ya vivieron mucho: los adultos de la tercera edad.
Pero, “¡Este tipo está loco!”, dirá Usted. “¿Qué tiene que ver el tema de la mercadotecnia con el turismo senil? ¿Acaso estoy en una de mis clases universitarias de Administración de Empresas?”. No, no lo está, señor. Está invitado a conocer una de las últimas revoluciones en la industria turística: a través de sus actividades, miles de personas se embarcan diariamente en tours por el mundo y disfrutan de la noble actividad de encontrarse con otra cultura y valorarla. Además, con la vasta experiencia que tienen, comprenden con gozo que existe algo más allá de lo que supieron. ¿Se imagina un grupo de osados visitando
la Torre Eiffel a los 60 años? ¿Ha oído hablar del visitante longevo?
Según
la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el número de ancianos mayores de 65 años será de 1100 en el 2025 (casi el doble del número en el 2000). Ahora mismo, los países tradicionalmente viajeros experimentan un envejecimiento de sus aventureros. Estamos hablando de un conjunto de personas carente de responsabilidades laborales y familiares. Allí radica una de sus principales bondades: el tiempo del que disponen. Además, disfrutan de horarios flexibles y, en algunos países, tienen facilidades de exoneración de visado y pago de impuestos.
La existencia de este grupo demandante es de suma importancia para la industria viajera, puesto que la equilibra. Me explico: los miembros de la tercera edad pueden movilizarse y visitar destinos libremente en ‘temporadas bajas’, debido a que no tienen mayores obligaciones. Ello significa que la actividad turística reduce sus pérdidas y crea un ambiente de compensación. Sin este público objetivo, la etapa en que la mayoría de personas no se aventura a recorrer (por sus responsabilidades) sería de soledad para los operadores y agencias de viajes.
Así es, como ve. Pero este grupo también necesita cuidados especiales: mayor seguridad, alimentación adecuada, transporte cómodo y servicio médico integral. Por otro lado, Francia, Japón, Estados Unidos, Alemania y España (en orden decreciente) son los principales destinos de quienes ven al turismo en los años avanzados de sus vidas. Por ello, en algunos hoteles se está impulsando el ‘Programa 50’, paquete de atención especializada para adultos mayores. En resumen, estos viajes representan un fenómeno crucial de tipo económico y sociocultural.
¿Qué le parece? ¿Tiene alguien en casa a quien pueda animar? ¿Le gustaría acompañarlo? El turismo en la tercera edad es como un premio de vida y sus recorridos son sabios encuentros de experiencia y culturas distintas. ¿Qué piensa tanto?