LAS MONTAÑAS ROCOSAS Y HARRISON HOT SPRINGS SON LOS LUGARES FAVORITOS DEL SASQUATCH
Y la cinta me hizo viajar hasta los bosques del noroeste de los Estados Unidos de Norteamérica, a las llamadas montañas rocosas. Ese había sido el lugar elegido por el equipo de producción del documental En Busca De cómo locación para las narraciones del otrora Mr. Spock, ahora bajo su verdadera personalidad. Era un excelente anfitrión del programa que nos trataría de acercar al fenómeno de Pie Grande o Sasquatch. Ya eran muchos los avistamientos y encuentros con esta criatura desde que se desatara una especie de fiebre hacia finales de los años cincuenta cuando cientos de testigos aseguraban haber visto una criatura de aspecto simiesco que levantaba más de dos metros y medio de altura y que tenía vellos por todo el cuerpo, lo describían como un hombre primitivo gigantesco y cuando les preguntaban si se trataba de un hombre o de un animal no sabían responder, decían más bien que se trataba de un monstruo con aspecto animal pero que caminaba como hombre, erguido en dos patas. El documental arrancó con algunos antecedentes no tan inmediatos de esta criatura, para esto el anfitrión caminaba ceremoniosamente, estudiando cada paso al interior de una biblioteca al tiempo que iba contando que existe literatura histórica sobre esta criatura perteneciente a los siglos pasados, testimonios escritos de personas que aseguraban haber visto al Sasquatch en los bosques. Luego el anfitrión pasó a mostrar la imagen de un tótem de origen indio que recrea lo que se podría llamar el primer antecedente de la existencia de una criatura sobre natural habitando los bosques de Norteamérica, se trataba de la representación mítica de
la Dsonoqua o mujer caníbal esculpida en los tótem de los Indios Kwakiutl a lo largo de las costas del Pacífico. Se trataba de una figura gigantesca de más de tres metros de altura en la que se podían distinguir hasta tres cabezas, la figura era alada también. Los informes eran contrastados con algunas opiniones de científicos expertos en la materia como el antropólogo canadiense Don Abott quien sostiene que se debe tratar de un pariente cercano del Yeti, también llamdo el abominable hombre de las nieves y que habita en las regiones heladas del Tíbet. Abott explicaba que debe haber cruzado por el puente de hielo formado en el actual estrecho de Bering durante la última glaciación tal como lo hicieron los hombres de ese entonces y sus animales contemporáneos.
El documental continuaba con un viaje hasta el condado de Harrison Hot Springs al sur del Lago Harrison en Canadá en busca de testimonios ya que esta zona era un epicentro de avistamientos del Sasquatch. Allí el documental recogió algunos testimonios de personas que aseguraban haber tenido contacto visual con la misteriosa criatura sobre todo en horas de la noche. Un testigo afirmaba haberlo visto en cuclillas como si estuviese abrevando de un riachuelo, contaba que lo hacía con movimientos muy lentos y que cuando se dio cuenta que era observado, se irguió en dos patas como lo hacen los humanos y volteó quedando de frente a él mirándolo fijamente a los ojos. El testigo narró que observó una criatura de hombros muy amplios y tórax muy robusto que medía cerca de tres metros y presentaba hirsutismo. Contó que la cabeza parecía salir directamente de los poderosos músculos trapecio, que no tenía el cuello como los humanos y tenía la frente ancha y prominente y los ojos pequeños. Le llamó la atención los ojos rojizos que se pueden observar en casi todos los animales que son observados en cierto ángulo durante la noche. El testigo siguió contando que al ver la monstruosa criatura se sobresaltó e intentó emprender la fuga pero las piernas no le respondieron, estaba paralizado por el miedo. Afortunadamente para él la criatura lo observó y se retiró caminando tranquilamente para perderse en el espesor de la noche, afirmó incluso, haber escuchado una especie de silbido o de pitido a los pocos instantes. Al respecto los especialistas coincidieron en señalar que esta es una similitud con su pariente asiático, el Yeti. Otro testimonio recoge la historia de una familia que fue “visitada” por la criatura.