FIESTA POPULAR E INTOXICACIÓN EN ECUADOR
¿Se imaginan asistir a una fiesta de característica popular en algún país cualquiera, y degustar todo lo que los lugareños han preparado especialmente con motivo de la celebración? Pues suena bien, sin embargo, en este tipo de fiestas, depende de donde sea el país obviamente, hay muchas medidas de higiene que no se toman tan en cuenta. Es decir, la celebración va más allá de todo y se relegan a segundo plano aspectos que pueden ser determinantes en la salud de las personas.
Les comento esto porque he leído una noticia que me impactó profundamente, más específicamente les hablo de un caso sucedido en Ecuador durante una fiesta popular en la cual obviamente hubo comida típica.
Sucede que alrededor de 400 personas se intoxicaron al consumir los alimentos que se habían preparado para una fiesta. El plato típico principal consistía en pollo y cerdo horneado, que fueron repartidos entre todos los asistentes a la celebración, que aunque no ha sido precisado, se presume que fue en honor a un santo por la gran cantidad de gente que asistió.
Para ser más precisos, esta celebración se realizó en Riobamba, la cual es una provincia andina de Tungurahua, lugar que posee un hospital que en los días en que aconteció esta intoxicación, simplemente no se dio abasto para atender a todos los concurrentes a la fiesta, por lo cual se tuvo que hacer uso de los pasillos, corredores e instalar salas improvisadas para poder dar atención médica a los pobladores que asistían con malestares a atenderse.
Lo que finalmente determinaron los médicos fue que la intoxicación fue desencadenada por una bacteria típica de los productos que no se encuentran bien reparados.
Este caso es un ejemplo de lo que anteriormente mencionaba, es decir, imaginémonos que nosotros hubiéramos asistido a esa fiesta popular y que hayamos consumido esos alimentos, obviamente que en nuestra calidad de visitantes, rechazar un plato con esa comida que nos ofrecen los anfitriones no está dentro de los planes que se esperan, es más, puede ser tomado como un acto de desprecio por los anfitriones, que dicho sea de paso, gastan sumas de dinero inconcebibles para poder alimentar a todos los invitados, y cabe resaltar, que no se invitan a unos cuantos, sino a muchos.
Lo mejor es tratar de ser educados en esas situaciones y si no estamos muy seguros acerca de la preparación de un plato típico, es mejor comer sólo un poco de ello, es decir, probarlo y dejarlo, o si somos dos, tal vez sea más conveniente compartir un solo plato, de esa manera hay menos probabilidades de que los anfitriones se ofendan, y en consecuencia, podremos seguir disfrutando tranquilamente de las celebraciones, bandas o fuegos artificiales que pudieran haber.