EL MILAGRO DE MILAN
Si uno viaja a Italia, una buena idea es darse una vuelta por el norte y hacer escala en Milán. Ahí uno de los principales atractivos turísticos es sin duda
La Catedral ubicada en la llamada Plaza del Duomo, la cual puede decirse que es el espejo de Milán y de sus habitantes, pues la población se vuelca en ellas a todas las horas del día, pasa rápidamente por ella y parece como si se despreocupase de su belleza, de su brillante espaciosidad y de su imponente y blanca catedral, pero no es así. El milanés va siguiendo sus pensamientos que se uniforman al ritmo de su trabajo y cuando pasa por
la Plaza del Duomo algo lo atrae, es una visión inigualable que lo conforta y que lo enorgullece hasta hacerlo hinchar el pecho antes de marchar rumbo al Metro o perderse en el tráfico e la ciudad, es
la Gran Catedral, ubicada sobre el fondo de la citada plaza.
La grandiosa mole es el máximo monumento de Milán y el más amplio y complejo edificio que la arquitectura gótica haya hecho en Italia. Esta obra ha requerido siglos de trabajo arrancando durante el siglo XIV de la era cristiana gracias a los fervientes deseos del pueblo milanés catalizados por el arzobispo Antonio de Saluzzo. De ahí en adelante pasó por diversas manos arquitectónicas enriqueciéndose con otros estilos y propuestas más modernas hasta convertirse en el centro turístico que es hoy en día. En épocas más actuales se dice que el equipo de fútbol profesional de la primera división del fútbol italiano el AC Milán acude a esta catedral para encomendarse a Dios cada vez que tiene que afrontar un difícil compromiso. Parece ser que es una tradición del gran equipo italiano que funciona muy bien ya que pudo obtener la última edición de
la UEFA Champions League a expensas del Liverpool salvando un año que empezó muy mal. Como se recordará, el querido club de la ciudad de Milán se vio envuelto en un escándalo de corrupción que enlodó la primera división de fútbol de Italia con
la Juventud a la cabeza.
La FIFA mandó directo a la segunda división tanto a
la Juventud como al AC Milán y además los condenaba a arrancar dicho torneo con un puntaje negativo sentenciándolos prácticamente a quedarse al menos dos años en la segunda división del fútbol italiano. Además de esto
la FIFA canceló la participación del AC Milán en la edición de
la Champions League de aquel año. Sin embargo los abogados del club milanés hicieron un buen trabajo y lograron suavizar la pena impuesta apelando ante la última instancia de
la FIFA. Ya no descendería a segunda división, arrancaría, eso sí, el torneo de Primera división con menos ocho puntos de puntaje. Pero lo más importante es que quedaba habilitado para jugar
la Champions League de ese año.
Eso en verdad era lo más importante, al menos para el pueblo milanés que quería vengar la derrota sufrida el año anterior a manos del Liverpool. En aquel dramático encuentro los milaneses se habían ido al descanso con un contundente tres a cero sobre los ingleses pero en el segundo tiempo el exceso de confianza los mató y el Liverpool terminó equiparando la balanza al marcarle tres tantos en poco más de seis minutos de encuentro. Sin salir del desconcierto los milaneses entraron en el tiempo extra para después terminar cayendo en tanda de penales. Fue una pesadilla para los italianos que habían viajado para ver campeonar a su equipo y se regresaron con las manos vacías. Pero la historia y el destino le tenían reservada una grata sorpresa y, el año del escándalo, les tocó llegar hasta las finales de
la Champions League y toparse nada menos que con el mismo Liverpool al que superaron casi sin contratiempos alzándose como los nuevos campeones luego de casi haber estado en segunda división. Todo un milagro.