CORRIENDO OLAS EN MARRUECOS
La costa norte de África encierra muchos misterios, solo basta con observar los amplios y despejados paisajes de las orillas de Marruecos para sentirse como en una página de Las Mil y Una Noches. Pero no solo esta aura de esoterismo es lo único atractivo del lugar, en la actualidad se ha convertido en un lugar muy visitado por un tipo de turistas muy especial, aquellos que recorren el mundo en busca de una ola interesante y fuera de lo común.
A primera vista, las diferencias entre la costa sur española y la costa norte marroquí saltan a la vista. En Benidorm, Alicante y Marbella, abundan los hoteles y rascacielos; cerca de Tánger las playas son grandes terrenos yermos con algunas cuevas ocasionales. En España las aguas son azules; en Marruecos son turbias y achocolatadas. De cualquier forma, lo que llama a lo turistas es un deporte que se esta poniendo de moda en aquel país africano: el kitesurfing.
Esta disciplina, aparentemente, no dista mucho del surf, sin embargo la gran “cometa” a la que los entusiastas están unidos hace de este deporte una aventura sin igual. Las posibilidades son infinitas, ya que el viento separa al surfista de la superficie del mar, elevándolo como si estuviera practicando un incipiente vuelo en parapente. Las maniobras y acrobacias que se pueden realizar superan los límites impuestos por el surfing ordinario, convirtiendo a esta práctica en un espectáculo digno de verse.
El lugar ideal para practicar esta disciplina es la desembocadura de un río, ya que el cambio de corrientes genera olas de hasta un metro y medio, que es la máxima altura que se puede encontrar. Los aficionados recomiendan visitar Marruecos para practicar este deporte en la época del Ramadán, ya que durante ese mes los habitantes no salen de casa porque se están entregando de lleno a las labores espirituales.